domingo, 30 de noviembre de 2014

¡ A Planificar! -Hector Rivera


Cuando retomé mis estudios en Planificación me preguntaron ¿para qué quería estudiar eso? Si en este país no se planifica nada.  Mi contestación rápida a esa percepción, de la mayoría de las personas, fue que en éste país si se planifica y mucho, lo que nos falta es implantación.

Constantemente y a diario nosotros planificamos de una manera u otra.  Por ejemplo cuando planificamos las salidas diarias y establecemos prioridades en el viaje, lo que haremos en el fin de semana o en nuestras vacaciones.  Muchas veces esto planes cambian o se modifican dependiendo de factores que influyen en el desarrollo de los mismos.  Ejemplo de estos factores son: un cambio imprevisto o nos quedamos sin presupuesto para el viaje.

Estos mismos factores son los que afectan la implantación los planes a nivel de país.  Se establecen unas políticas públicas y se desarrolla el plan pero luego no se implanta.  Esto puede deberse a un amplio espectro de razones: no hay voluntad política, no se atendió adecuadamente, el problema (¡sí, hay malos planes!) o no hay presupuesto entre otras cosas.  A nuestro entender, el caso que más nos afecta en Puerto Rico es el de la voluntad política.  Esa fuerza decisiva de querer hacer las cosas y proveer los mecanismos de ejecución para que se lleven a cabo las acciones conducentes para la implantación del plan.  Básicamente, se piensa que “si no lo hicimos nosotros, no sirve; tenemos que hacerlo diferente”.  Es esta visión egocentrista la que nos ha costado mucho y hace que arrastremos los pies en vez de montarnos en la autopista del desarrollo.

Sabemos que los planes no son ni pueden ser estructuras rígidas e inamovibles, tiene que tener la suficiente flexibilidad para poder adaptarse a nuevas situaciones de cambio y poder integrar una solución al problema planteado.  Esto se debe a que los planes se desarrollan bajo un contexto histórico el cual va a cambiar con el tiempo.  Por eso no podemos implantar un plan sin antes actualizar sus objetivos y sus metas.

Hace unos días dialogaba con una compañera de estudios, sobre el Tren Urbano, comentábamos sobre la situación que obligaba a la administración a reducir el horario de operaciones y al aumento del costo.  ¿Cómo era posible que se hubiese planificado algo así?  Le comenté sobre cómo el diseño y la alineación del mismo influye en su poco volumen de usuarios.  Popularmente se dice que el Tren Urbano es utilizado, mayormente, por estudiantes y abogados, porque conecta los principales centros educativos del Área Metropolitana, el Tribunal Superior de San Juan y el de Bayamón así como la Universidad de Puerto Rico y la Universidad Metropolitana.  Por otro lado, también conecta otras agencias de gobierno y centros de salud.  Esta alineación sirve unos propósitos de viaje limitados porque su concepción original es de finales de los años 60 y principios de los 70.  Bajo el proyecto “Transportation & Urban Settlements Combined Action Project (TUSCA)” se diseñó un sistema de transportación masiva para toda las isla.  Este plan integraba la transportación con los usos del suelo.  Nunca se concretizó porque el gobierno no estuvo dispuesto a invertir los recursos necesarios para el mismo.

Para principios de los 90 se comenzó a evaluar alternativas de sistemas de transportación masiva y en 1996 se realizó la selección de lo que conocemos hoy en día como el Tren Urbano.  ¿Cuál fue el problema? Que se utilizó la misma alineación (servidumbre de paso) establecida en los años 70 y no se utilizó ni revisó el componente del uso del suelo.  Mucho había cambiado en 20 años, la geografía urbana, los costos y la tecnología.  Ahora teníamos la voluntad política, la programación y el “presupuesto” (el costo terminó triplicándose).

En resumen nos sobró voluntad pero fallamos en preparar un plan realista o a lo mejor se hizo y simplemente se ignoró.  Este es uno de los ejemplos donde nos quedamos cortos en algún componente de la planificación.  Un ejemplo sumamente gráfico debido a los costos y cargas que hemos pasado a futuras generaciones.

Solo hay que estudiar un poco la historia de la Planificación y veremos que existen miles de planes los cuales se han completado, otros se han quedado a medias y otros simplemente no se implantaron.  La inversión en tiempo y dinero, eso es tema a parte.


Como estudiantes estamos ávidos de salir al mundo profesional para poner en práctica lo aprendido en la academia; pero es sumamente importante tener en cuenta los actores principales en las tomas de decisiones.  Hay que recordar que son estos últimos los que tendrán el poder de implantar el plan y la estrategia sugerida o por el contrario engavetarlo.  No perdamos el ánimo ni el norte y vamos a planificar. Al Final, todos queremos un mejor Puerto Rico donde vivir y debemos ser parte de las soluciones, aportando a un proyecto de país en el que todos contribuyamos desde nuestros roles y visiones.

1 comentario:

  1. Excelente articulo! Si, hay que mantener el animo y seguir planificando, aun que es bien dificil no desesperarse con el revolu politico.

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